La visión del Che en torno al papel del médico

La Habana, Cuba.- “Compañeros: Este acto sencillo, uno más entre los centenares de actos con que el pueblo cubano festeja día a día su libertad y el avance de todas sus leyes revolucionarias, el avance por el camino de la independencia total, es, sin embargo, interesante para mí”.

Con estas palabras comenzó el Comandante Ernesto Che Guevara una intervención el 19 de agosto de 1960 en La Habana al dar inicio a un curso de adoctrinamiento patrocinado por el Ministerio de Salud Pública de Cuba. Ante un gran número de colegas el Che recordó cuando había recibido el título de médico, lo que sintió y aspiraba al dar los primeros pasos en esa profesión y cómo se produjo su transformación de simple médico a un médico revolucionario.

El Che señaló: “Casi todos el mundo sabe que inicié mi carrera como médico, hace ya algunos años. Y cuando me inicié como médico, cuando empecé a estudiar medicina, la mayoría de los conceptos que hoy tengo como revolucionario estaban ausentes en el almacén de mis ideales. Quería triunfar, como quiere triunfar todo el mundo; soñaba con ser un investigador famoso, soñaba con trabajar infatigablemente para conseguir algo que podía estar, en definitiva, puesto a disposición de la humanidad, pero que en aquel momento era un triunfo personal. Era, como todos somos, un hijo del medio.”

El Che precisó que al realizar recorridos por distintos países de América Latina  ello le permitió  apreciar la crítica situación que padecían  muchos de los habitantes de la región y entonces comprendió que había cosas que podían ser tan importantes como llegar a ser un  investigador famoso o como hacer algún aporte relevante a la ciencia médica; y era ayudar a esa gente.

Explicó en esa oportunidad que tras haber vivido otras experiencias singulares aquilató que él anhelaba ser un médico revolucionario, pero lo primero que había que lograr era hacer la Revolución puesto que de nada servía el esfuerzo aislado, individual, de un profesional para transformar la caótica realidad que padecían los pueblos. En esta trascendental intervención el Che además de trasmitir sus experiencias instó a los colegas que lo escuchaban a reflexionar acerca del papel del médico en la sociedad cubana tras el triunfo de la Revolución.

Y acerca de ello detalló: “Y entonces ya estamos situados, si, en el núcleo del problema que hoy tenemos por delante. Ya entonces tenemos el derecho y hasta el deber de ser, por sobre todas las cosas, un médico revolucionario, es decir un hombre que utiliza los conocimientos técnicos de su profesión al servicio de la Revolución y del pueblo. Y entonces se vuelven a plantear las interrogantes anteriores: ¿Cómo hacer, efectivamente, un trabajo de bienestar social, cómo hacer para compaginar el esfuerzo individual con las necesidades de la sociedad”.

El Che expuso consideraciones en torno a cómo debía garantizarse la salud de los seres humanos y enfatizo que el principio  en principio en que debe basarse el atacar las enfermedades, es crear un cuerpo robusto pero no con el trabajo artístico de un médico sobre un organismo débil, “sino crear un cuerpo robusto con el trabajo de toda la colectividad, sobre todo esa colectividad social.”

En tal sentido significó que la medicina tendría que convertirse en una ciencia que sirviera para prevenir las enfermedades, que sirva para orientar a todo el público hacia sus deberes médicos, y que solamente deba intervenir en casos de extrema urgencia, para realizar alguna intervención quirúrgica, o algo que escapa a las características de esa nueva sociedad que estamos creando.

De lo referido por el Che se desprende la importancia que le atribuyó  al trabajo relacionado con la prevención de enfermedades y la promoción entre el pueblo de medidas que contribuyeran a la garantía de la salud pública.

Precisamente resaltó en esa ocasión que el trabajo encomendado tanto al Ministerio como a otros organismos relacionados con la atención de la salud de la población estaba relacionado con dar asistencia al mayor número posible de personas y a la vez para prevenir todo lo previsible en cuanto a enfermedades y para orientar al pueblo. Y destacó seguidamente el papel de cada cuál sentido precisando que había que crear un ambiente donde primara la colectividad y no que se desarrollar el individualismo.

Con respecto a esta cuestión, planteó en su disertación en el Ministerio  de Salud Pública: “El individualismo como tal, como acción única de una persona colocada sola en un medio social, debe desaparecer. El individualismo debe ser, en el día de mañana, el aprovechamiento cabal de todo el individuo en beneficio absoluto de una colectividad. Pero aún cuando esto se entienda hoy, aún cuando se comprendan estas cosas que estoy diciendo, y aún cuando todo el mundo esté dispuesto a pensar un poco en el presente, en el pasado y en lo que debe ser el futuro, para cambiar de manera de pensar hay que sufrir profundos cambios interiores, y asistir a profundos cambios exteriores, sobre todo sociales.”

Y con el objetivo de propiciar ese desarrollo en el modo de analizar la nueva realidad existente en Cuba tras el triunfo de la Revolución y apreciar las transformaciones que se estaban llevando a cabo, el Che llamó a los médicos y a los trabajadores de la salud en general a visitar distintas zonas del país, a recorrer los nuevos centros de producción y cooperativas que se habían creado para conocer las fuerzas que tiene el pueblo y a su vez “averiguar allí cuáles son las enfermedades que tienen, cuáles son todos sus padecimientos, cuáles han sido sus miserias durante años y, hereditariamente, durante siglos de represión y de sumisión total”.

Y tras exhortar a que los médicos debían centrar su atención, como parte de una nueva concepción de su trabajo, en la atención del hombre dentro de la colectividad, el Che destacó el significado que le atribuyese a la función de los médicos en la sociedad  al resaltar: “Siempre, pase lo que pase en el mundo, el médico, por estar tan cerca del paciente, por conocer tanto de lo más profundo de su siquis, por ser la representación de quien se acerca al dolor y lo mitiga, tiene una labor muy importante, de mucha responsabilidad en el trato social”.

E igualmente hizo un llamado a los profesionales de la medicina no sólo a relacionarse sino de manera esencial aprender del pueblo: “Debemos, entonces, empezar a borrar nuestros viejos conceptos, y empezar a acercarnos cada vez más, y cada vez más críticamente al pueblo. No como nos acercábamos antes, porque ustedes dirán: “No. Yo soy amigo del pueblo. A mi me gusta mucho conversar con los obreros y los campesinos, y voy los domingos a tal lado a ver tal cosa.” Todo el mundo lo ha hecho. Pero lo ha hecho practicando la caridad y lo que nosotros tenemos que practicar  hoy es la solidaridad. No debemos acercarnos al pueblo a decir: “Aquí estamos. Venimos a darte la caridad de nuestra presencia, a enseñarte con nuestra ciencia, a demostrar tus errores, tu incultura, tu falta de conocimientos elementales.” Debemos ir con afán investigativo, y con espíritu humilde, a aprender en la gran fuente de sabiduría que es el pueblo.”

Fuente: RadioRebelde